jueves, 8 de diciembre de 2011

Empieza el paseo...

Nuestro primer itinerario nos lleva a orillas del río Támesis, en donde nos encontramos con los Palacios del Parlamento Británico
Si cruzas el llamado Puente de Westminster al otro lado, se obtienen unas vistas que desde luego merecen la pena.
Según la información de la guía escrita que nos acompañó durante todo el viaje, el parlamento británico es un parlamento Bicameral, existiendo la Cámara de los Lores y la Cámara de los Comunes. Además de eso, nos enteramos de que debido a un incendio en 1834 se tuvo que reconstruir parte de los palacios, y fue ahí cuando construyeron la torre de San Esteban que es en la que se levanta el "Big Ben" famoso reloj-campana reconocible en múltiples películas.
En sentido opuesto al Big Ben y al otro lado del puente nos encontramos con el London Eye, una noria de 135 metros de altura. Fue inaugurada en el año 2000 y se dice que está situada en oposición al Big Ben con intención de contrastar lo antiguo con esta creación del nuevo milenio. Tarda media hora en dar una vuelta completa, a una velocidad muy lenta (casi no se aprecia que esté en movimiento) para que se pueda disfrutar de las vistas de la ciudad a esa altura. El precio, a mi parecer, es un poco desorbitado, 17 libras (osea, casi 20 euros) por esa media hora, por eso si os atrevéis a montar, hacedlo un día despejado donde por lo menos podáis apreciar las vistas.
Justo al lado del London Eye, nos encontramos con el Acuario de Londres, edificio que llama la atención por sus grandes dimensiones.

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